Thursday, July 30, 2015

11 - ¿Y ahora que va a pasar? (2015)


11 - ¿Y ahora que va a pasar? (2015) 

Lo que vaya publicando.

Wednesday, July 29, 2015

10 - ¿Por qué no lo conté antes? (2014)


10 - ¿Por qué no lo conté antes? (2014)

Recién en el 2014 me di cuenta de que había un montón de músicas de las que no les había contado. Por eso empecé con eso de las Fonolas, que va a seguir por un tiempo más. Siempre me pareció que tenía tiempo de sobra para hablarles de aquel camino de ayer, el camino de las cosas que escuche antes de escribir en Significados Invisibles. Pero la verdad era muy otra.

La verdad es que no me lo permitía a mí mismo. No sé si fue autocensura pero sí que sé que aquella decisión venía de la mano de una falta de confianza en mis escritos. Voy explicándome: todo, o casi todo, lo que escuche lo escuche siguiendo las recomendaciones de los periodistas. Hay gente que hablo de las músicas que me apasionan antes de que yo lo hiciese. En muchas ocasiones me quedaba la impresión de que ellos lo hicieron mejor que yo. Pero a esta impresión de ayer hay, por lo menos, dos cosas que objetarle.

Cosa 1: no tengo forma de demostrar si ellos escribieron mejor que yo. Yo había quedado lo suficientemente motivado como para gastar dinero en discos que ellos me recomendaban pero esto es resultado no solo de cómo escribieron, sino (y más fundamental para mí) de cómo yo los había leído. Una vez escrito, el texto se queda igual a sí mismo todo el tiempo. Pero los lectores reconstruyen lo que quieren y/o lo que pueden del texto, convirtiéndole así en algo multidimensional.

Cosa 2: si lo hicieron antes (y si quizás lo hicieron mejor) no tiene relevancia alguna ante lo que yo tengo para decir. Precisamente porque lo digo yo. Nunca antes nadie tuvo la chance de poder apreciar una música desde mi óptica hasta el día en que me decidí a escribir lo mío. Sin importar si mejor o peor, ahora tenes a alguien más que te recomienda que escuches A.R.Kane.

¿Por qué no lo conté antes? Porque crecer lleva tiempo.

Una de las personas que aportó lo suyo en mi crecimiento fue uno de mis lectores. No lo voy a nombrar pero creo que al leer esto se dará cuenta. Una de mis premisas, al escribir algo, era que mi texto funcione como una flecha señalando algo. No esperaba que me digan si escribí un lindo texto acerca de un disco, buscaba impulsarlos a ir a escuchar el susodicho disco. Esto último fue algo que pasó pocas veces. Más veces pasó que el texto fue analizado como fin en sí, dejando a segundo plano al tema al que se refería. Sinceramente, yo no me esperaba una lectura así. Yo esperaba que mis lectores lean como leo yo. Estaba equivocado al esperar algo así. Estaba siendo injusto con los demás y conmigo también. Y también estaba equivocado al definirme a mí mismo en esa sola forma estancada de leer.

La música ya está ahí afuera y, si queres y podes, vas a encontrarla, sin importar mis escritos. Pero cuando vos me enseñaste a leer lo que escribo de otras maneras, yo me sentí listo para hacerme estas diez preguntas. El blog cumple 10 años y yo los festejo desvistiéndome de culturas y mirando la esplendida desnudez de las vidas de todos nosotros. Te invito a que te hagas estas mismas diez preguntas. Te invito a que te hagas mil preguntas más. Escribí todas las respuestas. Abran miles de blogs nuevos. Respiren la escritura temblorosa de sus pasiones. ¡Respirá! ¡Esto es el aire!

¡Gracias por leerme! ¡La fascinación continúa!

Tuesday, July 28, 2015

9 - ¿Que tienen esos ojos tuyos? (2013)


9 - ¿Que tienen esos ojos tuyos? (2013)

Como dicen los New Order, tus ojos son verdes, azules, grises, negros. Como dice Peter Gabriel, en tus ojos, la luz, el calor. Tus ojos tienen toda esta hermosa música y más. Tienen toda la tierra que late. Tienen un cansancio monumental. Tienen tanto brillo que yo me quede ciego de verlos. Tienen las lágrimas de la luna blanda. Tienen tanta ternura que yo puedo descansar mis pasos en ellos. Tantas cosas quieren tus ojos mirar que parecen querer extraviarse. Tienen montañas de amor. Tienen alegrías y más alegrías, todas las alegrías se juntar a bailar y se atropellan las unas a las otras, alegres y encendidas. Tienen cierta tristeza que me hace llorar. Tienen vocabulario de hermosura. Tienen el milagro del sol. Tienen heridas de ausencias y ganas de andar. Tienen sueño. Tienen sueños. Vienen y van. ¿Qué tienen esos ojos tuyos que yo siempre los quiero mirar? Maquillados o sin maquillar. Tienen besos rojos y tienen antojo. Tienen la llave y su cerrojo. Tienen la calma impaciente. Tienen que tener cuidado, el tiempo busca matarnos a todos. Tienen tanto para decir y ¿Cuáles ojos los van a escuchar? Tienen mentira y tienen verdad. Tienen una danza y perciben esas sombras que empiezan a moverse de tan quietas que están. Tienen algo, tienen todo, tienen un poco más que el todo, más. A veces tienen miedo. Golpes de luz desde una pantalla que abruman a tus ojos. Tienen secretos. Tienen trabajo que hacer. Tienen los caminos y sus claroscuros. Tienen a aquel pájaro parado en el alambrado mirando el frente de nubes que se acerca, horizonte tormentoso en una tarde de verano. Tienen los sabores de la memoria. ¿Qué tienen esos ojos tuyos? Dejame mirarte un ratito más.

Saturday, July 25, 2015

8 - ¿Cuándo fue que deje de escucharte? (2012)


8 - ¿Cuándo fue que deje de escucharte? (2012)

Yo sé que en algún momento pasó, pero no sé exactamente cuándo. Me llevó bastante tiempo darme cuenta. Porque aprender a escuchar cuesta tanto como aprender a hablar. ¡Qué raro! En una época compartíamos tanto y luego se empezaron a sumar las distancias. Años atrás, una amiga en común nos decía, tal vez atacada por los celos, “Ella se tira un pedo y después va y te lo cuenta.” Yo escuchaba tus historias, no sé si vos escuchabas las mías. Tal vez compartir tanto, tal vez tanta proximidad, era algo un poco enfermo. Tal vez yo estaba escondido en nuestra proximidad. No sé porque deje de querer entenderte. No sé porque a veces me molestaba verte. De necesitarte a ya no soportarte. Desde que deje de ir a verte, se me hace difícil imaginar lo fácil que era conversar sobre lo que sea. Hoy estoy pensando si estábamos construyendo algo al hablar, o solamente era dejar el tiempo pasar, esperando algo importante que sería lo próximo. ¿Qué escuchabas vos de mí? ¿Por qué hablábamos? Perdoná, yo no estoy dudando para culparte de nada. Tal vez no te dije lo que de verdad te quería decir. Y cuando dejo de hablar, como magia dejo de escuchar. Estoy aprendiendo a tener en cuenta como me escuchan los demás. Cuando quieren convencerme, cuando quieren orientarse con mi discurso: la manera en la que me escuchan no soy yo. El curso de las emociones que no tiene palabras que lo grafique. Hoy estoy listo para volver a escucharte. Ayer no te escuchaba porque vos no decías lo que yo quería oírte decir. Voy a escucharte porque se me da la gana.

Lo que vos me vayas a decir es asunto tuyo.

Thursday, July 23, 2015

7 - ¿Quién va a mirarme en el escenario? (2011)

7 - ¿Quién va a mirarme en el escenario? (2011)

Ramón “Perro” Socidondo está nervioso en la noche del estreno teatral. Mira una y otra vez la hora y se asoma a pispiar pero ningún pariente se ve entre las butacas del semivacío salón. Se ganó su apodo por su más famoso papel: apareció en TV disfrazado de perro promocionando “el mejor alimento para sus canes”. Ya actuó en otras obras de teatro pero esta es la primera noche de esa obra en particular, que lo tiene como uno de los protagonistas. Por lo tanto, le dijo a todo el mundo que actuaría. Después les mandó invitaciones a casi todo el mundo y también regaló un par de entradas: una para su hermana y otra a su novia. Ya faltan veinte minutos y todavía nadie ha llegado. La impaciencia empieza a jugarle en contra. Ya se asomó varias veces, corriendo un poquito el telón y no vio a nadie conocido. El pequeño salón municipal poco a poco empieza a llenarse. Mientras va y viene del escenario a camarines, se encuentra por todas partes a sus compañeros de elenco. Hablan, fuman, hacen chistes, comentarios, pero él no puede disimular su inquietud. Es una pequeña obra en un pequeño teatro en los suburbios pero para él es importante y “¿Por qué no viene nadie? ¡Yo le dije a todos que vengan!” Todos los ensayos previos templaron su trabajo, se sabe todos sus parlamentos de memoria hace rato. Se escuchan los murmullos de la sala casi llena de gente. Mientras tanto, él repasa mentalmente la escena primera que da inicio a todo el juego que sigue. Pamela se le acerca y le dice: “Dale, en diez salimos, ¿estás bien?” “¡La puta madre! ¡Ni Lucrecia vino!” Pamela trata de consolarlo “Bueno, ¡si vos sabes que a tu novia no le gusta el teatro! ¿Por qué le regalaste una entrada?” Ramón la miro sin entender: “¡Porque quiero que esté!” Pamela agregó una cosa más: “Tu hermana es de llegar tarde siempre a todos lados, ya va a venir.” “¿Y si no viene?” Pamela no escucho esta última pregunta de Ramón, solo se estaba alejando. Ramón se quedó solo, a un costado del escenario. No se dio cuenta que se dijo a sí mismo una pregunta en voz alta: “¿Quién va a mirarme en el escenario?” Alguien, detrás de las cortinas, entre las primeras filas del público, le dijo: “Todos nosotros.”

Sunday, July 19, 2015

6 - ¿Cómo hacer para no dejarnos atrapar por la sociedad del espectáculo? (2010)


6 - ¿Cómo hacer para no dejarnos atrapar por la sociedad del espectáculo? (2010)

Primero, un trago de honestidad. Este texto en este blog es parte de la sociedad del espectáculo. Esto no es la revolución cultural, esto tampoco es más entretenimiento, pero tampoco está tan lejos de serlo. Mientras yo lo escribo y vos lo lees, vemos como el mundo sigue como sigue. Pero empezar pensando donde es que estamos ubicados en este colosal circo mundial no es una mala manera de usar nuestro tiempo.

Movete con cuidado pues estos no son los buenos tiempos. Quizás nunca lo fueron pero recién hoy es hoy. Estos son los tiempos de la “iconocracia” y de la “estimulocracia”. El gobierno de las imágenes y el gobierno de los estímulos. Me doy cuenta cada vez que hablo con alguien: con mi boca haciendo ruido no alcanza. Me doy cuenta cada vez que me hablan: estoy buscando la tecla que me abra una nueva ventana de su charla. Esta permanente transacción de imágenes y estímulos a las que consciente y obedientemente nos sometemos nos está dejando más espectadores que nunca. Somos pensados por otros, y nos pensamos a nosotros mismos, como consumidores; ya no más como ciudadanos, tampoco como seres humanos. Y como consumidores pasamos, por las lógicas de la sociedad del espectáculo, a producir más imágenes y más estímulos para que nuestros congéneres no se olviden de que somos.

No escribo todo esto por mala leche y tampoco quiero patear la pelota para afuera de la cancha. Si yo también consumo y produzco imágenes, yo también escribo esto buscando lograr el picante que te estimule a pensar en mí (¡Mirá como lo escribió! ¡Qué sagaz!) Hay trampas por todas partes y nuestra parte es descubrirlas. ¿Y cómo evitarlas?

A veces no puedo evitar sentir cierta molestia cuando alguien empieza a bostezar mientras le hablo. Es cierto que no soy uno de esos tipos con excitantes episodios para contar y además soy un tanto monotemático. Es cierto que estos dos atributos también los tienen los bostezantes con los que he gastado mis tiempos. Sin embargo, estas gentes me dieron una idea: el aburrimiento.

Hay algo en el aburrimiento que nos puede llevar a la desintoxicación. En vez de buscar “belleza”, buscar “fealdad”. En vez de buscar “superacción”, ver la calle toda quieta. Bailar sin moverse o moviéndose de maneras “equivocadas”. Escuchar música que tenga “labor de silencio”. Apagar las luces. Apagar esta máquina en la que me estás leyendo. Dejar que los nervios se cansen de que no haya nada que los haga cansar.

Porque el agua es dulce cuando tengo la boca llena de sed. Porque todo mi cuerpo siente la conmoción de una mujer que quiere hacer el amor conmigo cuando llevo días sin masturbarme. Porque el aire es una magia cuando se me destapa la nariz resfriada. Por todo esto y por más: aburrimiento.

La sociedad del espectáculo va a seguir atrapándome, de eso no tengo dudas. Pero esa máquina idiota nunca logra hacerme bostezar. Y el gusto de mi bostezo tiene algo feroz, tal como el ruido de mi risa. Yo necesito más de la incomodidad de nunca saber que decir y la incomodidad de estar diciéndome, ante otros, todo al revés; que la comodidad de esas imágenes estimulantes que nos intercambiamos (y a las que buscamos parecernos) ¡Ojala te hayas aburrido leyéndome!

Saturday, July 18, 2015

5 - ¿Por qué me dijiste no? (2009)


5 - ¿Por qué me dijiste no? (2009)

Yo pensaba que me ibas a decir que sí pero ¿Por qué me dijiste no? No lo sé. Le di varias vueltas por mucho tiempo. Hay razones, las que conozco de mí, las que sospecho de ella. Cuando ella me dijo que no, yo luego elegí el abatimiento, una suerte de adornos que me vistieron por más tiempo del necesario.

Dude cuando no había que dudar, no escuche cuando era más útil y fácil escuchar, temí cuando no había nada que temer. Todo el tiempo tomo decisiones y casi todo el tiempo no tomo conciencia de las decisiones que tomo. Así se hace difícil afrontar consecuencias. Las palabras hablan pero los gestos, las miradas, las acciones hablan mucho más.

Las idas y vueltas de la autoestima también complican los panoramas. No podes levantarte a nadie sintiéndote un bicho ni sintiéndote el rey de la vereda. Todo se trata de asumir nuestra presencia, sin disfraces. El disfraz del prestigio, el disfraz de la notoriedad, el disfraz de la rebeldía, el disfraz de la timidez. Cáscaras de la nada, caretas que me invento cuando no despierto a mi permanente reconfiguración. Problemas que empiezan cuando no recodifico procesos ni relaciones, los quienes y su tiempo de encuentro.

Si no escucho el aliento de mis deseos, el que arranca diciendo “no” soy yo. Quizás vos me dijiste no porque era eso lo que yo quería escuchar, mientras me engañaba a mí mismo. Me sentía más seguro en el dolor de mis miedos (y creía merecerlos por culpas fosilizadas) que en la satisfacción de una felicidad que se hace de a dos.

Y acá estoy, queriendo cambiarle el color a mi reflexión una vez más. Admitiendo que no te voy a olvidar, voz de azúcar tierna en los dedos sin esmalte. No voy a olvidarme de ninguna de ustedes, los cabellos con hojas de otoño. No voy a dejar de soñarlas. Y cuando encuentre a mi mujer de la isla, voy a celebrarla como celebro las músicas.

Sunday, July 12, 2015

4 - ¿Cómo hago para decirte chau? (2008)

4 - ¿Cómo hago para decirte chau? (2008)


En el 2008 murió mi viejo. Estaba a más o menos siete meses de distancia de cumplir 80 años pero no llegó. Hace unos meses atrás yo llegue a mis cuarenta. Casi sin darme cuenta empezaron a sonar campanas desde todos los barrios adentro de mi cráneo: llegue, quizás, a la mitad de mi vida. Hace rato que no soy joven y esto me alegra, porque mi ánima sigue jovial como siempre. Siempre estoy curioso, siempre quiero cantar cosas nuevas ¡Que extraño esto de estar en la mitad de mi vida! ¿Cómo se habrá sentido mi viejo al llegar a sus cuarenta? Le sucedió en 1968, vivía con su esposa su decimo aniversario de casados y tenía dos hijos, uno de 9 años y otro de seis. Laburando como obrero de la construcción, en un país bajo una dictadura militar, mientras el rock nacional estaba gestándose poco a poco ¡Que difícil poder imaginármelo! Lo que sí me imagino es que mi viejo estaba bastante a gusto conmigo cuando yo era un niño. Luego, en la adolescencia, me volví un tipo huraño, irascible, alguien de difícil acceso y esto nos dejo a ambos en diferentes orillas de la música. Vivíamos bajo un mismo techo pero cada cual en su sintonía. Durante el pasaje al mundo de los adultos, las cosas cambiaron poco. Sí que recuerdo que los dos accidentes en mis manos parecían dolerle mucho más a él de lo que me dolían a mí. Pero su dolor no nos acercó. Tiempo después me mude a vivir solo y ahí empecé a entenderlo más. Y, a mi modo, yo lo sentí más cerca. Porque, al fin y al cabo, tener un padre es tener en tu vida a alguien que parece que habla en tu lengua pero no. Mi padre y yo teníamos dos lenguajes distintos. Me imagino que al tener un hijo se vive una situación similar pero no lo sé.

Y un día se fue. Se volvió la persona con la que más soñé ese año, a raíz de esto. Mi sueño favorito: yo estaba sentado en mi mesa, con un vaso de vino frío y vistiendo un traje elegante y barato. Era un baile en un club en la época de los ´40s o ´50s. Mientras estaba mirando a las pebetas para “cabecear” a alguna, invitándola a bailar, pasa trastabillando al lado mío un muchacho de mi edad, también de traje, cagándose de risa y con un pedo como para cuarenta. Riéndome le digo a este tipo: “¡Amigo, si no sabe tomar, mejor no tome!” Mientras va recuperando el equilibrio, me mira con su cara llena de risa y ahí me doy cuenta de que es mi viejo cuando era joven. Me desperté del sueño cuando intenté ponerme de pie para invitarlo a mi mesa. Casi en todos mis sueños mi viejo estaba riendo, haciendo travesuras. Recuerdo haberle dicho a alguien que yo me despedí de él, sin saber que era la última vez que le decía chau, como si fuésemos dos niños. Dos pibes que al rato van a volver a verse para seguir tramando y llevando a cabo aventuras.

Ayer se fue mi viejo y mañana me voy a ir yo. La vida es la sorpresa más extraña de todas. En ella, todos somos bionautas. La vida me permitió conocer al bionauta que era mi viejo y me permitió compartir algo de su viaje. Se me mezclan los sentimientos, no sé muy bien que escribir al respecto. Conocer a alguien y no conocerlo también. Extrañarlo, de vez en cuando. Hablarle al silencio, hablarle al vacío de su ausencia.

¿Cómo hago para decirte chau? Yo te estoy diciendo “hola” cada vez que te recuerdo. Yo te estoy diciendo hola ahora. Decirte chau no es nada. Mejor te digo “gracias” y te perdono y me perdonas y está todo bien.

Thursday, July 09, 2015

3 - ¿Por qué nos desvelaba la pertinencia? (2007)

3 - ¿Por qué nos desvelaba la pertinencia? (2007)


Porque de alguna cosa nos teníamos que aferrar, después de todo. Porque éramos jóvenes, mis amigos y yo. Nuestra forma de ser jóvenes consistía en ocuparse de cómo nuestros pares nos veían. Quizás ser joven se trate de eso. Entonces a veces éramos serios hasta la gravedad en nuestras bromas. Si eras un fan de rock consecuente, no te podía gustar la movida de Manchester de Stone Roses y Happy Mondays (y yo quede en falta ante un amigo cuando descubrió que me gustaban estos grupos). Si eras fan de los Redondos, tenías que saber quién era el Mufercho. Si te gustaban las bandas alternativas, tenías que elegir aquellas canciones que no fuesen las obvias que elegían todos los demás. Así nos censurábamos los unos a los otros, marcando cuando alguien tiraba algún dato inadecuado. Todavía me acuerdo cuando en chiste le dije a un “neófito”, cuando me preguntó sobre uno de esos bluseros que estaban medio de moda en aquellos principios de los noventas, que ese artista hacía “jazz psicodélico”. Un amigo me lo festejó como una genialidad, yo hoy tengo un poco de vergüenza por eso que le dije a aquel flaco. Preocupados por la pertinencia, marcábamos territorio y con nuestro enfermo territorialismo, dejábamos bien claro que nosotros éramos “en serio” y no unos chetos arribistas. Una territorialidad obcecada como escudo que escondía una personalidad no del todo consolidada, no del todo nutrida por el entorno. Nos defendíamos de cualquier posible denostación de los mayores sobre nuestros gustos musicales blandiendo información y formación fanática.

Ahora bien, cada pertinencia es un constructo social. De algún lado se parte para ir formándolo y luego consolidándolo entre un grupo de creyentes. Siempre me llamó la atención lo poco inclinado que están los músicos en general en largar prenda acerca de donde es que conocieron la música que conocen. Años atrás yo daba por sentado que muchos de ellos arrancaron distinto a como hice yo. Contando con más sociabilidad que la mía, más dinero que el mío y viviendo más cerca de la urbe, donde las cosas suceden, que yo; ellos conocieron sus músicas a través de amigos, plazas donde intercambiar discos, disqueros, etcétera. Pero luego se sigue que esos disqueros, amigos, coleccionistas en plazas, etcétera, de algún lado se enteraron de las músicas que traficaban. En ese lugar tendría que estar cierto periodismo. Los músicos en general, y por desgracia también varios periodistas, rara vez se dignan a nombrar fuentes. Como una rama más de ese tronco de la pertinencia (al menos yo hoy sospecho eso), es tabú revelar quiénes son tus padres. Los músicos y periodistas saben lo que saben de puro astutos que son. Construyendo mi pertinencia busque y rebusque en numerosas revistas los datos de ayer. Por puro fanatismo a ciertos grupos, termine enterándome de un montón de cosas más. Pero yo también deje de nombrarles quienes me recomendaron escuchar lo que termine escuchando.

Y por todo esto es que: desde este blog que está cumpliendo diez años pasó a prometerme en público que voy a escribir con ayuda de ustedes (vamos a escribir, en el mejor de los casos) un libro acerca del periodismo de rock en Argentina. Desde 1970 hasta el 2010, las que creo fueron las publicaciones más relevantes, a saber: Pelo, Expreso Imaginario, Rock & Pop, Canta Rock, Esculpiendo Milagros, Revolver, Pan y Circo, Rock en Blanco y Negro, Cerdos y Peces, La Mano, Inrockuptibles, Suplemento Sí de Clarín, Suplemento No de Página 12, etc. Y libros también. En este libro colosal vamos a dejar registro de TODO lo que se mencionó y cuantas veces se mencionó. Las cientos de veces que escribieron sobre The Beatles y las cuatro veces, aproximadamente, que escribieron sobre Pere Ubu. Las cientos de veces que te contaron de Luis Alberto Spinetta y las dos veces que te contaron de Las Orejas y La Lengua. Un registro exhaustivo acerca de que nos contaron de la historia y quienes fueron, un libro acerca del cuando y donde. El libro que juzgue el cómo y porque lo escribirán otros o sino yo, pero mucho más adelante que esta primera obra que estaría lindo que exista como bibliografía acerca de la bibliografía rock.

El rock vino del extranjero y tuvo sus ecos y lecturas acá. Estaría bueno que el recuento de aquellos trayectos quede explícito, así tomamos consciencia de las características particulares de este lugar de la cultura en nuestro ámbito.

Sunday, July 05, 2015

2 – ¿Cómo cuidar una hoja de otoño? (2006)

2 – ¿Cómo cuidar una hoja de otoño? (2006)


Me quedo mirando las hojas de otoño y son todas iguales y después veo que son todas distintas. Yo sé que no importa cuánto la cuide, está hoja de hoy mañana ya no será. Pero hoy es y quiero cuidarla. Y si no sé hacer tal cosa, ¿entonces qué? No sé, da lo mismo, yo me preparo para esta travesura. Para la travesía de la aventura de la hoja reina cerca de mi pie, cerca de mi mano. ¡No me vengas con instrucciones o planes! ¡Voracidades del tiempo de las que hay que resguardarse! Yo no te creo, no me vengas con sandeces, yo me quedo con este oro de hojas secas en el viento espiral, como dijo Sergio. La eternidad en el sabor de estos mates. La aventura de todo vino no está en el brebaje, ni en su estación, ni en su procedencia, en cada prolija promiscuidad de la confección. La aventura de todo vino está en mi boca o no está. ¿Cómo cuidar mi boca de otoño? Con el vino que siembra música y poco más. Con una hoja de otoño y chau.

Saturday, July 04, 2015

1 - ¿Cómo convertir la transpiración en inspiración? (2005)

Tengo una idea: tengo ganas de escribir 10 posts celebrando los diez años de Significados Invisibles con diez preguntas como consignas. Durante todo este mes de Julio, poco a poco van a ir apareciendo. Son estas que figuran abajo y hoy vas a poder leer la primera respuesta. Seguí conectado para leer las siguientes respuestas.


1 - ¿Cómo convertir la transpiración en inspiración? (2005)

2 – ¿Cómo cuidar una hoja de otoño? (2006)

3 - ¿Por qué nos desvelaba la pertinencia? (2007)

4 - ¿Cómo hago para decirte chau? (2008)

5 - ¿Por qué me dijiste no? (2009)

6 - ¿Cómo hacer para no dejarnos atrapar por la sociedad del espectáculo? (2010)

7 - ¿Quién va a mirarme en el escenario? (2011)

8 - ¿Cuándo fue que deje de escucharte? (2012)

9 - ¿Que tienen esos ojos tuyos? (2013)

10 - ¿Por qué no lo conté antes? (2014)

11 - ¿Y ahora que va a pasar? (2015) (la pregunta de yapa)



1 - ¿Cómo convertir la transpiración en inspiración? (2005)

La primera respuesta que se me ocurrió ensayar para esta pregunta es que habría que transformar la inspiración en transpiración. Recuerdo una gran ficción en pequeños capítulos que pasó la Televisión Pública hace un par de años sobre la vida y obra de Oesterheld, el guionista de El Eternauta entre otras genialidades. Oesterheld, interpretado por Miguel Ángel Solá, estaba sentado frente a la hoja en blanco, tratando de que aparezcan las historias. Estaba en eso cuando repentinamente ve que en la silla de frente se aparece uno de sus personajes. El personaje y su autor sentados frente a frente. Dialogan y el personaje, tras enterarse de que su creador está en apuros porque no se le cae una idea, empieza a dictarle las líneas que escribir. Oesterheld escribe obediente. Poco a poco, el autor escribe y recita en voz alta lo que va tipiando y va alcanzando la voz de su personaje hasta tal punto que llegan a recitar la historia a dúo. En el medio del frenesí del trabajo Oesterheld no se da cuenta que ahora su personaje solo repite en voz alta lo que el autor ya dijo antes y se va, tan misteriosamente como apareció, para dejar al escritor una vez más solo, trabajando. Con este truco sencillo, los creadores de la serie nos dieron su visión de la inspiración que me gusta. La inspiración es una voz de uno mismo que uno solía creer que estaba fuera de nosotros pero, en realidad, está en nosotros, en alguna región de las concepciones de complicado acceso. La inspiración tiene más chances de aparecer cuando uno se elige, cuando nos dispusimos a partir de aquí para allá en este viento de palabras, músicas de la temperatura que no se puede describir con facilidad.

Se me ocurrió arrancar el festejo de los diez años de SS.II. con esta pregunta porque, en su etapa embrionaria, este blog y sus temas lo traía en mi imaginación sin siquiera ser del todo consciente. En el verano del 2005 ya andaba viendo que escribir para una pequeña revista de confección casera que hacíamos un amigo y yo. La revista duró demasiado poco pero fue lo mejor. Un pasquín de distribución zonal (acá en Moreno) quizás no hubiese tenido la repercusión que, de algún modo, tiene este blog. Al calor de una placita me ponía a pensar en temas de los cuales escribir y para el invierno empecé a publicar. Hace 10 años yo estaba más ansioso acerca de si habría alguien leyéndome, hoy por hoy, el dato ya no me preocupa. También solía darme ansiedad la cantidad de cosas que deje sin escribir, posts que casi tenía armados en mi cabeza pero que no pude plasmar al no disponer de los medios en el momento. No tiene sentido ocuparme de pensar en eso, ustedes tienen más de 200 posts para leer en este sitio. Entre lo que se me olvido decir, entre lo que no supe cómo decir, entre lo que me pareció que no tenía manera de decir, entre todo eso, está lo que te escribí. Te dije más de doscientas cosas, muchas veces use mi decir para señalarte cosas que me sorprendieron para bien. Palabras como flechas señalando músicas (y a veces películas y libros) que me conmueven. Creo que te dije todo lo que te dije conmovido.

Hace 10 años que te estoy escribiendo esta carta y hace 10 años que la estás leyendo. Esta es una de las cosas más hermosas que me pasaron en la vida. En este sitio siempre vamos a poder encontrarnos y siempre va a ser una fiesta. Ojala les haya representado algún tipo de felicidad el hecho de pasarse por acá un rato. Y si me describo al escribirme, no es solo por vanidad, yo sé que tengo en mi cabeza algo que es tuyo. Si te conozco o no, eso no es relevante. Cuando llegues al final de cada uno de estos textos, fíjate si llegaste a alguna parte distinta de vos mismo. Si algo parecido a eso te paso, me otorgaste el mejor premio y yo te lo agradezco escribiendo más.