Saturday, April 13, 2013

My Bloody Valentine - mbv (2013)



1 – Dato N° 1: En 1991 el cuarteto My Bloody Valentine editó Loveless. Dato N° 2: 22 años después My Bloody Valentine edita mbv. Este segundo dato me llegó vía Los Inrockuptibles N° 178 de marzo del 2013 en una reseña escrita por el periodista Javier Diz. Este crítico dio cuenta de un montón de literatura que generó este dato. Yo no tuve acceso a todos esos escritos porque no lo necesite, porque mis ingresos no se generan a raíz de lo que escribo o lo que pienso. Quizás eso representa alguna módica ventaja.  Remarcó esto porque luego de más de veinte años de leer crítica musical veo que se repiten ciertos vicios que estaría bueno dejarlos atrás. Son dos consideraciones erróneas: que el disco mbv es el sucesor de Loveless y que por ello debería superarlo; la segunda mala concepción es la de esperar  del disco la característica de marcar la música del futuro.

 2 – Cuando Simon Reynolds escribió, al final de su gran libro Retromanía, que escuchó el futuro de la música, dio varios ejemplos de ese futuro que encontró en el pasado. El futuro pasó ayer. ¿Por qué nos tiene que preocupar tanto como va a ser la música del futuro? La idea de una música de hoy que predice lo que sonara mañana se fue constituyendo en un valor en sí, a veces más importante que otras formas de valorar la música. Estaría bueno que pensemos  cual es la filosofía, cual es la política que fundamenta la búsqueda de cierta innovación sonora.
 
3 – El primer vicio al que hice mención es el de esperar de un grupo, al que se definió de innovador y revolucionario, que se supere disco tras disco. Se solía leer la carrera de The Beatles de esa manera: cada disco superaba al anterior. ¡Yo no estoy tan de acuerdo, Ruperto!  Cada disco pinta como anda el panorama en la vida creativa de un grupo de músicos o de un solista. Abbey Road de 1969 no es superior a Please, Please Me de 1963, es (nada más y nada menos) distinto. Y la diferencia es lógica: ambos discos fueron grabados básicamente por el mismo grupo de personas pero estos cuatro tipos habían cambiado con el paso del tiempo. Eso no necesariamente implica una evolución, son cambios de enfoque que pueden verse como evolución y también pueden verse de distintas formas.


4 – Volviendo a My Bloody Valentine, suena un poco tonto pedirles que nos traigan hoy la música del futuro. Tal vez siempre fue algo tonto de pedirse, suena a que uno pide la llegada del nuevo Mesías en cada oportunidad que le pedimos a cada grupo ese futuro que es mejor que venga de la mano de todos. También es fortuito que lleguen a “superarse”. Puede que suceda pero eso, en sí mismo, no es todo el valor que una música podría tener.

 5 – La historia de la banda se puede encontrar dando vueltas por Internet, en Wikipedia, en la página oficial del grupo. Yo más bien quería contarles mi romance personal. En 1995 conseguí Loveless en una disquería de Ituzáingo, me salió 19 pesos, un poco antes mi amigo Toto se había conseguido Isn’t Anything y yo me lo grabe en un casete, después de The Smashing Pumpkins. En aquella disquería tenían también la edición del sello Creation de Isn’t Anything, es probable que Daniel todavía la conserve y que la venda a precio exorbitante. Antes de esto, en 1994, conseguí en Once la recopilación Peace Together con la versión de MBV de “We have all the time in the world”, aquella preciosa canción de Louis Armstrong. Para 1996 compre dos discos: Isn’t Anything (a 15 pesos, la edición del sello Sire) en una disquería llamada Bonus Track en la calle Corrientes en Capital Federal y el disco tributo a Wire llamado Whore a 21 pesos en una sucursal de Oíd Mortales que duró un par de años, creo. En este último disco My Bloody Valentine hacían “Map Ref 41° N 93° W”, una canción que apareció originalmente en 154, un discazo de Wire. En 1997 en la disquería Abraxas de la calle Santa Fe en Capital Federal vendían una extraña recopilación casera de los EPs de My Bloody Valentine a 22 pesos. Luego vino un gran salto en el tiempo y llegó el 2004, año en el que consigo la banda de sonido de la película Lost In Translation con algunas canciones de Kevin Shields, el líder y uno de los cantantes y guitarristas de MBV. El año pasado salió un cd doble con todos los EPs reunidos más algunas canciones inéditas o poco conocidas. Casi me olvido de mencionar un cd con archivos MP3 que conseguí en el 2005 con gran parte de la discografía de los MBV antes de Isn’t Anything, cuando se parecían demasiado a Jesus and Mary Chain. Y, finalmente, este año conseguí mbv y lo estoy escuchando mientras escribo esto.


6 – Anécdota 1: Teacher: “What’s your favourite band?” Student: “My favourite band is My Bloody Valentine”. Teacher: “Ah, no. ¡No podes decir eso!” Student: “¿Por qué no?” Teacher: “Porque significa algo así como la hija de puta de mi amorcito” (Nota: la profe dijo en realidad la H de P). Student: “Bueno, de eso se trata”. Después de esto, solo silencio y la cara de perplejidad de mi profesora y mis compañeras. La broma pasó desapercibida porque nadie se animó a preguntarme si tenía novia y la cuestión era que no tenía, ese era el chiste.

 7 – Yo amo a My Bloody Valentine por eso. Porque son la banda que mejor pone en sonido mi idea del amor y del sexo. El frenesí y la fricción. La melancolía de extrañarla, el placer y el sinsabor de estar con ella. La confusión del enamoramiento. Los Sonic Youth decían “Confusion is Sex”. My Bloody Valentine es la traducción a música perfecta de esta frase. Solamente la hija de puta de mi amorcito que hoy no está es la que puede dejarme así, flotando. Solo así hay nexo de sexo perplejo. Solo así, mi amor. Con esta música que es río de violencia y dulzura de hojas de otoño que se caen. Fall in love.

8 – Anécdota 2: Vamos Emanuel, Jorge y yo a ver a Los Auténticos Decadentes. Al volver a nuestras casas en el lejano oeste, Jorge y yo venimos hablando de los grandes: Leonard Cohen y Bob Dylan. Los grandes en carrera, los grandes en edad, los grandes en canciones grandes, los grandes en poesía, los grandes en música. Mientras hablamos no dejo pasar la oportunidad de recalcar que ambos en el 2012 editaron discos recibidos calurosamente por los críticos. Hasta el día de hoy no los escuche (y los tengo a ambos). Simultáneamente, en mi cabeza había algo de ruido. Jorge es un flaco de unos veintipico de años (21 o 23), muchos menos que yo, que ya estoy en los 38 buenos. El ruido era una pregunta: ¿Por qué no estábamos hablando también de los nuevos y no tan solo de los viejos? ¿Por qué olvidarnos de Animal Collective, de Joanna Newsom, de Dirty Projectors, por tirar tres al vuelo? Yo no sé si el bueno de Jorge los conoce o no, algo me dice que no. Semanas después llegaron recuerdos a mi cabeza ruidosa. Los My Bloody Valentine vivieron su esplendor entre los años 1988 y 1991. Yo los escuche por primera vez en la radio en 1992 en el programa London Calling, la excelente canción “Feed me with your kiss”. En los años entre el ’88 y el ’91, yo era presa del fanatismo por Pink Floyd y los Redondos. En 1990 yo era un negrito  de 15 años con birome y papel que iba a romperles las bolas a los disqueros de Moreno, anotando las canciones de los discos de Pink Floyd de los casetes que ellos dejaban que yo viera fuera de las vitrinas. Ni siquiera sospechaba que existían los Valentine. A cada quién le llega su momento de encontrarse con ciertas músicas.  Yo me encontré con Joanna Newsom ayer, brindo para que mañana se la crucen Jorge y vos.

9 – Los My Bloody Valentine son grandes por muchas razones. Porque hay dos mujeres y dos hombres, porque una de las mujeres canta y toca la guitarra y uno de los hombres también. Porque Belinda Butcher es hermosa, porque Kevin Shields está del tomate. Por las capas y capas de ruido de guitarras. Por el laburo y la cantidad de tiempo en estudio que le lleva a Kevin intentar plasmar ese sonido imposible que resuena en su mente. Y por esas canciones enormes como galaxias: “Soft as snow (but warm inside)”, “Soon”, “All I need”, Blown a wish”, “Only Shallow”, “You made me realize”, “She found now”, “Sugar”, “Honey power”, “The things I miss”, etc, etc.

10 – Hoy hay mbv. Es un gran disco que arranca con un temazo: “She found now”. Que tiene hermosas canciones para seguir degustando: “In other way”, “If I am”, “New you”. Porque para mí la clave pasa por darle tiempo a estas canciones. El proceso que me llevó considerar a Loveless de ser un buen disco a un excelente disco duró unos años y unas experiencias. Primero siempre vamos a estar desorientados, luego vamos a estar encantados. Hoy hay mbv, es una excelente noticia.

 11 – My Bloody Valentine: una vez grabe Isn’t Anything y Loveless en un TDK 90 y se lo regale a una compañera de la facultad con la secreta esperanza de que también lo escuche la hermana que estaba más buena que comer pollo con la mano. La vez que escuche “Moon song” y creí que era una canción de amor y es una dulce canción de odio. La vez que quise que el final de “Soon” durase para siempre. La vez que escuche a los Japancakes que regrabaron Loveless entero. La película de Sofía Coppola (que acá se conoció como Perdidos en Tokio) con esa música. Las tapas de aquellos cds. La anécdota del ruido infernal de sus recitales. ¡Uf! Conseguite todo lo que puedas de esta banda y si vienen a tocar a la Argentina, casi seguro que me encontras ahí, saltando como un demente, repleto del amor furioso de esta milagrosa agrupación.

 

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